Llegamos allí sobre las once de la noche. La Torre Eiffel iluminada era como un sueño, algo hecho sólo para nosotros dos. Comenzó a llover cuando nos enamorábamos de los Campos Elíseos, y tuvimos que resguardarnos en una pequeña cafetería con vistas al Arco del Triunfo. La lluvia, el café caliente y nuestra sola compañía hicieron de aquella una noche mágica. Paró de llover, salimos a la calle. El olor a humedad impregnaba el ambiente, y en cualquier momento podría comenzar a llover otra vez, por lo que me acercaba a él con la excusa de que llevaba un paraguas.-¿Cómo se te ha ocurrido traerme aquí, con esta humedad? Se me va a rizar el pelo.- le dije para chincharle.
-Ah, genial, la próxima vez te quedarás en Madrid. Encima que te doy una sorpresa.
-Me da igual donde esté, lo que quiero es estar contigo. Aunque he de admitir que París tiene su encanto.
Bueno, he de admitir que jamás he estado en París aunque es un sitio que me encantaría visitar! (con un poco de suerte este año convenzo a mis padres jaja) Ya hemos empezado los exámenes, lo que significa estrés a tope! Pero bueno, ya queda poquito, y entre medias tenemos las fiestas de mi ciudad (una más o menos grandecita al este de Madrid) y se hará más llevadero! Disfrutar de lo que queda de Sábado! :)
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