Sentí por ti lo que no sentí por ninguno. Sólo saber que iba a verte me llenaba por dentro. Que me llegara un mensaje a las tres de la mañana tuyo era lo único para mí. Estar en mitad de matemáticas y que me dieras un toque, me alegraba la mañana. Y llegar a casa y saber que iba a hablar contigo, era lo mejor. ¿Y qué pasó? Las dudas no perdonan; también influyó que fueras un COBARDE, que no supieras lo que querías. Lo siento, es cierto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Escribe lo que se te ocurra, lánzate.